Hoy se me presenta un dilema que tenía la esperanza de que nunca llegase...tener que plantearme el deshacer mi barco "Peregrino", por no disponer de capital para poder restaurarlo y ver como se me oxida día a día.
Cuando compramos el barco era un proyecto a largo plazo para trabajar haciendo lo que más nos gusta, navegar y cocinar. Teníamos pensado dedicarnos a realizar charter y cocina a bordo mientras disfrutabamos de una navegación con nuestros invitados por las Rias gallegas.
Los días que no trabajasemos, lo pensabamos dedicar a realizar un proyecto de obra social, hay muchas formas de hacer feliz a alguien, y el pasar un día a bordo del barco navegando con nosostros sé de buena tinta que alegraría a muchas personas, que por falta de recursos, exclusión social, o simplemente por tener una discapacidad, no tienen la oportunidad de experimentar un día o un fin de semana de navegación.
Pues esta idea que parecía tan sencilla, una vez que teníamos el barco se complicó, ya que el barco no estaba todo lo bien que nosotros pensabamos, y no era seguro para navegar con gente, por lo que lo paramos y tratamos de arreglarlo durante siete años, algo que a día de hoy no hemos conseguido ya que requiere una inversión de bastante dinero.
Por lo que llegados a este punto y a falta de un "Milagro" creo que vamos a decir adios al barco, a la cocina a bordo, a las navegaciones por las Rias gallegas y a la obra social.
Cuando compramos el barco era un proyecto a largo plazo para trabajar haciendo lo que más nos gusta, navegar y cocinar. Teníamos pensado dedicarnos a realizar charter y cocina a bordo mientras disfrutabamos de una navegación con nuestros invitados por las Rias gallegas.
Los días que no trabajasemos, lo pensabamos dedicar a realizar un proyecto de obra social, hay muchas formas de hacer feliz a alguien, y el pasar un día a bordo del barco navegando con nosostros sé de buena tinta que alegraría a muchas personas, que por falta de recursos, exclusión social, o simplemente por tener una discapacidad, no tienen la oportunidad de experimentar un día o un fin de semana de navegación.
Pues esta idea que parecía tan sencilla, una vez que teníamos el barco se complicó, ya que el barco no estaba todo lo bien que nosotros pensabamos, y no era seguro para navegar con gente, por lo que lo paramos y tratamos de arreglarlo durante siete años, algo que a día de hoy no hemos conseguido ya que requiere una inversión de bastante dinero.
Por lo que llegados a este punto y a falta de un "Milagro" creo que vamos a decir adios al barco, a la cocina a bordo, a las navegaciones por las Rias gallegas y a la obra social.
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